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Voy a empezar mi andadura en este blog músico-literario publicando el relato con el que quedé en segundo lugar en el concurso de relatos cortos de la Bolsa de Bielsa en el año 2012. Vamos a ponernos en situación. 1938. El río Gállego había sido frontera natural entre los bandos contendientes desde el estallido de la guerra civil, casi dos años atrás, hasta que los sublevados rompen el frente, dando lugar a uno de los episodios épicos de nuestra historia reciente. Tragedia y romanticismo caminando juntos de la mano.

SANGRE EXTRAÑA

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Era de noche. Lo que parecía una leve vibración pronto se tornó en estruendo cuando el rugir de los aviones  quedó encerrado entre las paredes del valle. Después llegaron los silbidos y al instante las explosiones. El Sanatorio de Pineta parecía un hormiguero en estado de alerta. En la oscuridad, gritos, carreras de las enfermeras y del personal, polvo, humo. Olor a tierra quemada. Otra pasada. Más bombas, aunque las explosiones parecían no tan próximas. La enfermera Marina Broto pudo asomarse a la ventana y el resplandor le permitió ver cómo la tierra se descarnaba al otro lado de la carretera. En efecto. El objetivo no era el Hospital sino la pista de aterrizaje recién construida.

La habitación 226 y el comedor de la tercera planta habían quedado parcialmente destruidos. A primera vista parecía que solo había desperfectos. Milagrosamente no había más heridos entre los heridos.

Amanecía. Pasado el desconcierto por el bombardeo todo volvió a la normalidad. Las enfermeras a sus curas y los heridos a sus camastros. Una pregunta flotaba en el ambiente como la densa niebla en las noches de invierno. ¿Cómo ha llegado tan rápido a oídos de los nacionales? ¿Cómo, tan solo después de una semana trabajando por la  noche y tomando todas las precauciones, han sabido de la existencia de la pista de aterrizaje y de su lugar exacto?

Por la mañana trajeron más heridos. Eran de otro bombardeo realizado como respuesta a la emboscada que la 43a división había preparado unos días atrás y que había producido un gran número de bajas en las filas de los sublevados.

Marina tuvo que hacerse cargo de los peor parados. Con graves amputaciones, la mayoría murieron antes de ser atendidos. No se disponía de suficiente material quirúrgico ni de calmantes. Un soldado con impactos de metralla en cabeza y torso fue el primero que no dispuso de morfina. Mientras se le realizaba la cura, y debido al fuerte dolor, el soldado se desmayó. Un momento después volvió a la conciencia y asió con su mano fuertemente la de Marina, a la vez que emitía sonidos ininteligibles.

-Duele mucho, Camarada, lo sé. Lo siento, pero no disponemos de más calmantes. Desde que los franceses nos han abandonado ya no llegan suministros- dijo Marina.

El soldado seguía con sus sonidos y comenzó a hacerle gestos como si escribiese en un papel.

-¿Qué quieres camarada? ¿Qué quieres decirme? ¿Quieres escribirme algo?

El soldado movió los ojos afirmativamente. Marina salió en busca de un cuaderno y un lápiz a su habitación. Por el camino alguien la abordó y la metió en un cuarto. Era el Capitán Escuer.

-¿Qué ocurre?- preguntó Marina.

– No se asuste, enfermera Broto. Estoy intentando hilar cabos en el tema del bombardeo de esta noche. Usted está mucho tiempo con el enfermero Luzás ¿no es así?…

Marina regresó con un cuaderno y el herido comenzó a escribir a duras penas.

“Mi nombre es Basilio Alastruey. Soy miliciano en la 43a División. Por favor, saque del  bolsillo de mi pantalón un diario. Le ruego que se lo haga llegar a mi madre que está en Jaca. Ella se llama Simona Garcés. Gracias, Camarada”.

Marina abrió el bolsillo de pantalón y extrajo un libreto raído y con restos de sangre que guardó en el bolsillo de su bata.

Cuando acabó la larga jornada, se acostó en su camastro y recordó lo del diario del miliciano Alastruey. Lo abrió y comenzó a leer.

“Jaca. Día 20 de Julio de 1936

No hemos podido evitarlo. La plaza de Jaca es de los sublevados. Obreros de las fábricas de Sabiñanigo, junto a paisanos de Jaca y de otros pueblos, hemos intentado hacerles frente con escopetas de caza por las calles, pero no ha sido posible. Ha habido mucha sangre. Decenas de muertos y heridos. Durante la desbandada general, Padre ha podido escapar.  Antes de partir me ha rogado que cuide de Madre. He regresado a casa. Madre parecía muy asustada. Mi hermano Miguel estaba con ella.

Día 22 de Julio de 1936

Por la mañana han venido los falangistas a registrar mi casa y a requisar todos los documentos que tengan que ver con el Ayuntamiento. Nos han dicho a Miguel y a mí que nos unamos a ellos. Que a mí me vieron en las revueltas de antes de ayer. Madre estaba muy nerviosa. Nos ha implorado que vayamos. Que con Padre huido ya es suficiente.

Día 29 de Julio de 1936

Mi hermano Miguel se ha alistado a la Falange. Dice que siendo nuestro padre socialista no podemos hacer otra cosa si no queremos que nos maten. Que han empezado a fusilar comunistas y anarquistas. Le han dicho que si aparece Padre lo fusilarán por alcalde y por rojo. Hemos discutido. Al final me ha contado que le habían dado un recado para mí. Que o me alistaba en dos días o me darían el paseíllo. Que me daban esa oportunidad solo por mi tío Ventura que es Capellán del Ejército.

Día 3 de Agosto de 1936

Al final me he alistado. Madre se estaba muriendo del disgusto. Mi tío le ha avisado que si no daba un paso al frente vendrían a por mí. No puedo hacer otra cosa. Madre me rompe el corazón.

Día 14 de Agosto de 1936

Nos han congregado en la explanada del Grupo Escolar. Hoy se constituye la Falange Española de Primera Línea. Todos uniformados y en perfecta formación. Mi tío Ventura oficia la misa. La Madrina del acto es la hija del actual Alcalde,  nombrado por los insurrectos. Mientras el Teniente de Carabineros arenga a la multitud con su discurso patriota y antirrepublicano, yo continúo tragando bilis mientras todos damos vivas a favor del nuevo orden.

Día 22 de Agosto de 1936

Hemos empezado la instrucción en la ciudadela. Ninguno pasamos de los veinte. Casi todos son hijos de militares o gente de derechas. De vez en cuando,  a mi hermano y a mí nos recuerdan que nuestro padre es rojo y que si lo capturan tendremos que ejecutarlo nosotros. Miguel les dice que sí, que él lo hará,  solo para hacerse el bravucón. Yo permanezco callado mientras por dentro se me llevan los demonios. La única manera que tengo de seguir adelante es pensar que todo lo que aprendo puede valerme para defender a la República.

Día 10 de Septiembre de 1936

Mi amigo Amado me ha hecho llegar un mensaje de Padre. Me dice que están cerca y que están bien. Que aguantemos hasta que se sofoque la rebelión. Yo no sé qué hacer. Convivir con los fascistas y hacerme pasar por uno de ellos es algo insufrible. Tengo que confesarle a Madre mi intención de irme con Padre. A mi hermano no puedo decírselo. Está cambiando por días. Creo que se está convirtiendo en uno de ellos. Si le confieso mis intenciones estoy seguro que me delatará”.

-Enfermera Broto, el Capitán le reclama en su despacho – dijo el Cabo Gimeno.

Marina cerró el diario y se encaminó al despacho.

-Enfermera Broto, siéntese – dijo el Capitán.

-Gracias – dijo Marina.

-Contésteme a las siguientes cuestiones. Usted acompañó al enfermero Luzás el pasado martes a Bielsa ¿no es así? – siguió el Capitán.

-Si Señor – dijo Marina.

-¿Observó algo extraño en su comportamiento durante el recorrido?, ¿sabe si se vio con alguien, aparte de con las personas vinculadas al objetivo del viaje? – dijo el Capitán.

-Pues déjeme que piense – dijo Marina – Umm…  pues es posible que estuviese algo nervioso y con una actitud un tanto extraña durante esa jornada. Y en cuanto a con quien se vio, fuera de las personas de la botica médica y el Ayuntamiento, pues… sí, ahora que pienso, en un momento salió a la plaza y habló con un paisano al que le dio una caja de medicamentos.

-¿Podría identificar a ese paisano? – continuó el Capitán.

-Es posible, pero no estoy segura – respondió Marina.

-De acuerdo, puede retirarse, enfermera Broto – dijo el Capitán.

Al día siguiente el estado de salud del miliciano Alastruey había empeorado. La carencia de antibióticos comenzaba a producir estragos entre los heridos. Cuando Marina acabó su jornada  se retiró a su habitación y prosiguió con la lectura del diario de Basilio.

“Día 1 de Octubre de 1936

Hoy es mi primera misión de vigilancia. Mi centuria, junto a miembros de Acción Ciudadana, ha sido desplazada al pueblo de Aquilué para realizar labores de reconocimiento. Temeroso a cada paso que doy por si topamos con Padre o sus compañeros. Menos mal que ha logrado huir. Cuando la sublevación de Jaca, Padre se significó mucho, pues apoyó desde el principio el pronunciamiento. Fueron unas jornadas intensas, revolucionarias y maravillosas. Por las calles todo el mundo celebraba la proclamación de la República. Fue la antesala al derrocamiento del Rey y posterior proclamación de la Segunda República. Pena que también acabó en un baño de sangre y el posterior fusilamiento de Galán y García.                Seguimos avanzando. Me odio por estar al servicio de los golpistas fingiendo fidelidad a unos ideales y unos preceptos que detesto. Creo que mi angustia es notoria y ha llegado a oídos de mi tío. Cuando coincidimos, me lanza un mensaje sin mediar palabra.  Con una mirada esquiva parece suplicarme que no cree más problemas. Sé que es una persona muy respetada entre los mandos pero también sé que su mano  para sacarme de líos tiene un límite. Yo lo respeto porque adora a Madre. Es su ojito derecho y siempre hará todo lo que esté en su mano para protegerla. Me encuentro en una encrucijada. Entre la espada y la pared. Por momentos  me digo que debo adaptarme a la realidad que ha tocado por Madre y mi propia supervivencia. Pero al instante me angustio por traicionar mis ideales y a mi gente. A Padre.

Mi hermano, en cambio, está subiendo rápido en el escalafón. Ya es jefe de Centuria y tío Ventura le augura un gran futuro. Un Teniente le ha comentado que van a crear una nueva unidad llamada Cuerpo de Esquiadores y que lo va a recomendar. Le ha dicho a mi tío que se necesitan jóvenes luchadores valerosos como él para limpiar España de rojos y ateos.

Esta gente son unos resentidos y unos fanáticos. El Gobierno republicano tiene que acabar con esta locura.

28 de Noviembre de 1936

Han matado a Padre en Gavín. Madre está desecha. Han traído su cadáver como trofeo de caza. Le han despojado de su ropa de oficial, lo han cubierto de harapos y lo han expuesto a la entrada del Ayuntamiento. Ahora nos obligan a todo el pueblo a desfilar delante de su cadáver. Mi hermano, como muchos fascistas, le ha escupido. He tenido que tragarme mis lágrimas. Todos me observaban y se reían. No puedo más.

20 de Diciembre de 1936

Nos han movilizado a la zona del Guarga. Parece que hay una base del ejército republicano en la pardina de Estaún. Somos diez falangistas. Francisco y yo lo tenemos todo planeado. Francisco es hijo de un representante sindical también asesinado durante las primeras revueltas. Hemos preparado nuestra fuga a conciencia.

Nos hemos ganado la confianza de nuestro jefe de Centuria para que nos deje ir en vanguardia. Tenemos una servilleta blanca cada uno como señuelo para evitar que nos disparen. Esperaremos que anochezca para consumar la deserción.

21 de Diciembre de 1937

Lo he conseguido. Ya estoy en el bando republicano con todo mi armamento.  Francisco ha sido capturado. Alguien se ha dado cuenta de nuestras intenciones y nos estaban vigilando. A Francisco lo han detenido en el momento de la huida. Pobre.  Nada más cruzar la línea, he contactado con la 130a Brigada del Ejército Republicano. Me han detenido e interrogado durante muchas horas. Me han preguntado sobre cuestiones relativas al frente y a la situación de Jaca. Cuando les he dicho que soy hijo de Matías Alastruey, Alcalde socialista asesinado y linchado públicamente por los fascistas, me han dejado tranquilo. Después, me han dado el pésame.

20 de Abril de 1937

He sido destinado en el polvorín de Yésero. En este destacamento custodiamos todo el armamento destinado al frente del Serrablo Norte. Estamos a pocos kilómetros de la línea de fuego que está estabilizada en Gavín. A pesar de estar a poca distancia de donde asesinaron a Padre, o quizás por eso, mi moral está alta. Todos los que lo conocieron en el campo de batalla ensalzan su valentía y compañerismo. Ya estoy en paz conmigo mismo  pues lucho por lo que siempre he creído. Creo que los fascistas caerán pronto. Mi única amargura es que no sé nada de Madre”.

La cocina del Hospital de Pineta, más que cocina, parecía una nevera. Apenas quedaba nada con qué preparar rancho para los heridos y enfermos y ya nadie tenía tiempo para hacer leña. En una silla de anea, con las manos atadas atrás, el enfermero Luzás miraba al vacio. Toda la noche de interrogatorios no habían quebrado su moral. Volvieron a la carga.

-¿Cuál es tu verdadero nombre? – preguntó el Capitán.

-Ignacio Luzás.

-Mentira, tu documentación es falsa. Tú nunca estudiaste enfermería en Huesca.

-¿Para quién trabajas?

-No sé de qué me está hablando.

-¿A quién le entregaste el paquete?

-¿Qué paquete?

-¿Está usted pasando información al bando sublevado? ¡¡¡¡CONTESTE!!!

Marina permanecía de pie. Estaba muy nerviosa, mareada. Nunca había presenciado un interrogatorio. Le parecía una contradicción que en un hospital se lastimara a la gente. Entretenía su mente pensando en cómo curar las posibles heridas que iba a sufrir del enfermero Luzás si no confesaba. Todo esto tiene que ser necesario, se decía Marina. Confiaba en el Capitán. Era un hombre justo. El Capitán notó el estado de desazón de Marina.

-Enfermera Broto, puede retirarse – dijo el Capitán.

Marina salió del cuarto y se sentó en una silla de la sala de espera. Volvió al diario.

“2 de Febrero de 1938

No llegan buenas noticias. Los Nacionales han roto el frente avanzando por la Guarguera y tomando el puerto del Serrablo. Cuando el pesimismo aflora, el Esquinazau nos levanta la moral. Venceremos. La razón está de nuestro lado. Defendemos un gobierno legítimamente elegido por nuestro pueblo. No puede ser que ganen la guerra los alzados en armas.

13 de Febrero de 1938

Evacuamos Yésero. Los Nacionales avanzan por la carretera después de romper el frente en Gavín. Hemos volado el polvorín y nos dirigimos precipitadamente hacia Broto.

15 de Marzo de 1938

El día más triste de mi vida. En plena retirada por el Valle de Vió hicimos noche en Fanlo. Pensábamos que el enemigo estaba lejos y que esa lejanía nos permitiría dormir más o menos tranquilos. Después de cenar y de un poco de juerga tuve ganas de orinar, me retiré a una era que asomaba al valle. El silencio era total y la noche era mágica pues había la luna llena. De repente percibí un sonido. A lo lejos pude distinguir unas manchas blancas que avanzaban entre el bosque. No cabía duda, los fascistas venían a cortarnos el pescuezo. Volví donde mis compañeros y, haciéndoles señas, les expliqué lo que estaba ocurriendo. Recogimos nuestras armas y, con sigilo y en silencio, fuimos ocupando posiciones a la entrada del pueblo. Esperamos que se aproximaran lo suficiente y abrimos fuego a discreción. Cayeron como moscas uno tras otro. No les dimos ni opción a defenderse ya que los pillamos por sorpresa. Después de unos 10 minutos de intenso fuego, paramos. El silencio y la luna se volvieron a adueñar del valle. Una sensación de euforia se apoderó de todos nosotros. Era la primera vez que entraba en combate y estaba como ebrio. Mis compañeros empezaron a recoger las armas dispersas del enemigo entre patadas e insultos a los cadáveres. Me acerqué  y pude comprobar que vestían con un uniforme blanco, ahora teñido de rojo. Algunos llevaban esquís en las mochilas. El Capitán Palacios fue recogiendo las documentaciones de todos los cuerpos y se retiró a su aposento en una de las casas del pueblo. A los pocos minutos me hizo llamar. Entré en su habitación y me ordenó

que me sentara. Después me comunicó la peor noticia de mi vida. Mi hermano Miguel estaba entre los muertos. Me quedé paralizado. Mi mente tardó unos segundos en darse cuenta de lo que acababa de ocurrir. ¡No puede ser! ¡Mi hermano está muerto y es posible que yo mismo le haya dado muerte! La imagen de Madre fue lo primero que se instaló en mi cabeza. ¡Pobre Madre! Primero Padre, ahora Miguel, quién sabe si yo mañana… ¡Maldita guerra! ¡Perdóname, Madre!¡Perdóname!

2 de Abril de 1938

Estoy hundido. Lo de Miguel me ha dejado vacío por dentro. Solo intento sobrevivir y poco más. Estamos en Escalona preparando una emboscada. Lo que ocurrió en Fanlo ha enfurecido al bando nacional. Ha sido un golpe muy duro para ellos. Para mí también. Las cosas no van bien. Estamos batiéndonos en retirada. Pero la moral del resto sigue alta. El Esquinazau es el responsable ¡No pasarán!

22 de Abril de 1938

Nos estamos replegando por el valle del Cinca practicando emboscadas. Fingimos abandonar un pueblo pero nos escondemos entre los escombros de las casas y por las cercanías. Esperamos a que aparezca el enemigo y, cuando lo tenemos a tiro, abrimos fuego. No puedo evitar estremecerme cuando veo morir a algún fascista. Por un momento me parece ver a mi hermano Miguel. Desde que deserté, no he tenido noticias de Jaca. Estoy muy apenado. Espero que Madre llegue a perdonarme algún día.

15 de Mayo de 1938

Somos héroes. Somos el símbolo de la resistencia antifascista.  El presidente Negrín y el Jefe del Estado Mayor nos han visitado. La moral de toda la 43a división está muy alta. Empezamos a preparar la reconquista del valle del Cinca.

20 de Mayo de 1938

Tras duros combates hemos abandonado la central de Lafortunada. Los fascistas intentaron negociar con el Esquinazau para evitar la voladura de la central pero al final la hemos destruido. Nos llegan noticias de que en Bielsa está siendo evacuada la población civil hacia Francia.”

-Mi Capitán, tenemos algo – dijo el Cabo Gimeno.

-¿Qué hay, Cabo? – preguntó el Capitán.

-Este hombre está afiliado a la CNT, según las fotos de nuestros archivos. Se llama José Pardina. Tiene mujer y dos hijas.

-¿Es verdad eso? – preguntó el Capitán al enfermero.

-Si señor – contestó el enfermero.

-Me llamo José Pardina Muro y soy de Belsierre y sí, he pasado información a los fascistas y lo volvería a hacer. Les he dado las coordenadas del aeródromo de Pineta. La vida de mi mujer y mis dos hijas depende de mi labor como informador.

No aguantó más y rompió a llorar.

-¿Qué culpa tienen ellas de todo esto, eh? ¿Dígamelo usted, Capitán? Yo soy de los suyos, se lo juro, pero no puedo hacer otra cosa si quiero recuperar a mi familia con vida. O trabajaba para ellos o las mataban ahí mismo.

-¿Cuál era su trato? – preguntó el Capitán.

-Debía pasarles las coordenadas del aeródromo y darles una fecha fiable para empezar el ataque.

-¿El ataque? Últimamente somos atacados casi a diario.

-Eso forma parte de su estrategia. Quieren que se acostumbren y bajen la guardia. Quieren liquidar la Bolsa de Bielsa de una vez por todas. Es un símbolo y quieren hacerlo desaparecer. Tratan de evitar a toda costa la reapertura de la frontera con Francia para imposibilitar el abastecimiento que podría propiciar  una contraofensiva. El ataque al aeródromo ha sido solo el comienzo.

-¿De qué tipo de ataque estamos hablando? – preguntó el Capitán.

-Ataque aéreo masivo de la Legión Cóndor. Quieren convertir Bielsa en la segunda Guernika.

El Capitán permaneció impasible durante un minuto hasta que reaccionó.

-Cabo Gimeno, contraste con el Estado Mayor a ver si hay algo de verosimilitud en lo que dice este hombre, mientras tanto denle comida y agua y dejen que duerma un poco.

Mientras tanto, Marina continuó leyendo el diario de Basilio Alastruey.

“3 de Junio de 1938

Hoy les hemos dado su merecido a los fascistas. Parapetados en los pliegues del congosto de las Devotas hemos preparado una trampa en la que han caído como si de gorriones se tratase. Se han encontrado en medio de un fuego cruzado con resultado de una cuarentena de muertos al menos. Después, ha llegado la aviación alemana y no ha  parado de hostigarnos durante todo el día. Deben de estar muy dolidos. Ha habido varias bajas entre los nuestros. Intentamos defendernos pero la superioridad aérea de los nacionales es incuestionable. Si el ejercito republicano no envía aviones que les hagan frente, no sé que va ser de nosotros.”

Era el último apunte.

Marina cerró el diario y buscó a Basilio entre los heridos. Estaba en un camastro en el cuarto de los terminales. Le cogió la mano y Basilio abrió los ojos muy lentamente.

-No te preocupes, Basilio. No sé cómo, pero haré llegar el diario a tu madre.

Basilio asió fuertemente su mano y dijo con mucha dificultad  y pareció sentir cierto alivio

-Capitán, el Estado Mayor ha ordenado que prepare la evacuación total de Bielsa hacia Francia. Parece que se han tomado en serio la historia del enfermero. Los servicios de información ven indicios de que se prepara un bombardeo por parte de la aviación alemana a gran escala por este sector- dijo el Cabo Gimeno.

-Muy bien, Cabo. Tráigame a mi despacho al falso enfermero- dijo el Capitán.

-Siéntese- dijo el Capitán.

José Pardina tomó asiento,

-¿Cuáles eran las condiciones para la liberación de su familia?- dijo el Capitán.

-Que el mismo día que yo les entregue el sobre con la fecha de inicio del ataque, ellos pasarían a mi familia a Francia por el puerto de La Pez- dijo José.

-Bien, vamos a hacer una cosa- dijo el Capitán -vamos a simular que nosotros no sabemos nada, es más, vamos a concentrar todos nuestros vehículos y todas nuestras unidades en Bielsa a partir del 9 de Junio para que sea creíble. Todo ello aparentemente. Mientras tanto vamos preparando el repliegue definitivo de nuestras fuerzas a Francia.

-Bien, señor José Pardina. Tiene usted la oportunidad de recuperar a su familia, colaborar con la causa de la República  y además recuperar su honra. Solo tiene que comunicar que el aeródromo estará funcionando a partir del 10 de Junio y que ya ha visto víveres procedentes de Francia circulando por aquí.

José Pardina se quedó pensativo.

-Es muy arriesgado, pero supongo que no me queda otra- dijo.

-Así es. Si se niega, tendrá un juicio sumarísimo, será condenado por traición y fusilado- dijo el Capitán.

-No hace falta, Capitán. No voy a hacerlo por intimidación. Voy a hacerlo por convicción.

El Capitán ordenó iniciar los preparativos del repliegue de las tropas hacia Francia, a la vez que concentraban toda la artillería disponible, vehículos y carros en los alrededores de Bielsa. También ordenó que se construyeran varias trincheras nuevas para que diese la impresión de que Bielsa se fortificaba.

Como habían pactado, José Pardina contactó con los sublevados y les comunicó que ya se había iniciado el reabastecimiento a Bielsa desde Francia, y que se preveía la llegada de varios cazas al aeródromo. También exigió la liberación de su familia, tal y como habían acordado.

Al día siguiente, un avión de reconocimiento alemán sobrevoló Bielsa para comprobar el aparente rearme.

A los dos días, José Pardina y su familia se reencontraban en el Valle de Aure.

Marina permaneció cuatro días al lado de Basilio Alastruey intentando paliar su tremenda agonía, hasta que falleció el 9 de Junio de 1938.

El día 12 de Junio el Hospital de Sangre de Pineta fue evacuado. Todos los heridos fueron cargados en camillas y porteados por miembros del ejército y milicianos.

Marina, junto el resto de personal sanitario, acompañaba a la comitiva sin dejar de practicar curas y cuidados. El silencio, solo roto por las bombas que caían sobre Bielsa, les persiguió durante toda la ascensión al puerto.

El dolor, el cansancio, la tristeza, el frio… Todo esto se materializaba de pronto, como si de pesas de un reloj se tratase. Marina ascendía por la senda tratando de asimilar la tragedia de la familia Alastruey. La tragedia de tantas familias. Cómo la guerra había roto para siempre lo más sagrado. Cómo había enfrentado a hermanos, padres, primos…  ¿Dónde habitaba tanto odio? ¿Dónde se acumulaba la energía para tanta lucha? ¿Cuál es el límite a tanta sangre derramada? Sangre de todos. Sangre nuestra. Sangre extraña.